Miles de feligreses, entre cusqueños y personas provenientes de otros departamentos y países como Bolivia y Argentina, se dirigen desde el último domingo al santuario del Señor de Huanca, venerada imagen que hizo su aparición ante un minero agobiado en 1675 y cuyo día central se celebra hoy.
Desde las 10:00 horas, el arzobispo de Cusco, monseñor Juan Antonio Ugarte Pérez, preside la misa de fiesta del Señor de Huanca en el atrio del santuario, ubicado al pie del Apu Pachatusán o cerro que sostiene el mundo.
En la celebración eucarística participan sacerdotes misioneros de la jornada del novenario del Señor y miles de católicos que ya se encuentran el zona deseosos de participar en este acontecimiento que año a año concita a más fieles.
Muchos llegan en buses, combis y autos que salen desde el coliseo cerrado de Cusco, en el distrito cusqueño de Wanchaq. Otros lo hacen en peregrinaje desde un día antes. El recorrido, que abarca más de 20 kilómetros, parte en el distrito de San Jerónimo de Cusco, se sube y desciende el Pachatusán hasta llegar a Huanca, comunidad del distrito de San Salvador de la provincia de Calca.
Alrededor de 70 efectivos del Escuadrón Verde, Policía de Tránsito y Ecológica resguardan el recorrido y el templo, así como previenen la acostumbrada quema de pastizales que muchas veces descencadenan en incendios forestales, informó el coronel PNP Eber Aguilar Iturriaga, jefe de la Región Policial de Cusco.
“Hay todo un plan de operaciones a fin de garantizar el bienestar de los feligreses que llegan de todas partes del país, afortunadamente no tenemos ningún inconveniente”, dijo el oficial.
A las 15:00 horas de hoy, los padres misioneros bendecirán las imágenes, plantas medicinales, alimentos y otros objetos de los peregrinos; una hora después una réplica del Señor de Huanca saldrá en procesión acompañando de la Virgen Dolorosa.
Monseñor Ugarte Pérez invitó a la feligresía a vivir con mucha devoción la festividad, símbolo de redención, no sólo en el santuario sino en todas las parroquias y en cada uno de nuestros hogares.
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